Tuamotus, an ocean oasis

Tuamotus,

Nuestro viaje por las Marquesas llegaba a su fin.

Habíamos aprovechado para descansar y sanar un poco en Taiohae, la capital de las Marquesas después de un episodio familiar epidémico de varios virus e infecciones. Ainara tenía un esguince, Dani había pasado un virus estomacal que le quito los últimos kilos a perder y Eugénie para completar el cuadro había cogido el aquí llamado fefe, infección de una picadura del famoso nono, diminuta mosca que pica y quema la piel durante dos semanas. Posteriormente, Noa que había sido picada en profusión no tardó en acumular abscesos que la imposibilitaron bañarse durante muchos días.

 

Así, más recuperados, izamos finalmente las velas rumbo al Archipiélago de las Tuamotus el miércoles 8 de Julio.

 

Salimos desde la impresionante bahía de Hakatea en Nuku Hiva. Para llegar a mar abierto hay que atravesar una barrera con olas en contra de 3 metros rompiendo ferozmente en los cercanos acantilados que dan paso a un profundo valle en el que se divisa la cascada de Vaipo, que con sus 350 metros de altura es la tercera más alta del mundo.

Mientras salíamos de la bahía se acercaron a Lumbaz tres mantas rayas gigantes que parecía que con sus alas nos hicieran el movimiento de adiós. Las mantas, animales sagrados en polinesia, acompañan a los habitantes con sus mil leyendas de dioses, de jefes camuflados adentrándose en la mar… Nosotros disfrutamos tanto de ellas en las Marquesas que nos emocionó tal despedida.

 

Nos despedimos de este remoto archipiélago con el corazón encogido tras dejar atrás un periplo que nos ha permitido conocer la generosidad de esta increíble gente, su cultura, el orgullo de un pueblo, antaño guerrero, de valientes, la Terre des Hommes, Fenua Enata, las altas montañas cuyos verdes acantilados caen a las oscuras aguas de su costa, esos valles y bosques repletos de fruta.

Las Marquesas nos robaron el corazón y no es sin pena que continuamos el camino pues todavía tenemos muchas millas por navegar.

La Polinesia Francesa tiene una extensión igual a la de toda Europa de Norte a Sur.

Tuvimos una buena travesía de cuatro días. Empezamos con los alisios bien establecidos, permitiéndonos hacer 200 millas en 24 horas con medias por encima de los 8 nudos. Tuvimos luna llena y las noches fueron mágicas. Avanzábamos rápidamente hacia el llamado “archipiélago peligroso”.

El archipiélago de las Tuamotus está formado por 76 islas, todas ellas atolones (por tanto puro arrecife), no más altas que uno o dos metros. Lo más visible son los cocoteros, lo cual no las hace visibles más que a 6 o 8 millas de distancia si la mar es buena.

Muchos barcos se han perdido al estrellarse en los arrecifes en donde las olas del Pacífico rompen con fuerza. Sin ir más lejos, la fragata de la Aduana que nos había visitado mientras estuvimos fondeados en Fatu Hiva embarrancó en un atolón perdiéndose el barco, y eso que ellos se conocen estos mares como la palma de su mano.

 

Los atolones son el vestigio de antiguas islas volcánicas que con el tiempo se van hundiendo y tan solo queda a su alrededor la barrera coralífera. El atolón es una laguna enorme rodeada de arrecife y de algunos motus, pequeños islotes de coral. En algunos atolones hay una Passe que da acceso a la laguna interior del mismo, lugar protegido de los vientos y del mar cuando te colocas a sotavento de un motu.

 

Al tercer día de navegación divisamos el primer atolón, Raroia, donde finalizó su navegación Thor Heyerdahl con el famoso Kon-Tiki, quien quiso demostrar que las islas de Pacífico habían sido pobladas desde el Continente Americano. Esta teoría se refutó, siendo la teoría actual que la Polinesia se colonizó desde tierras asiáticas.

Pero nuestro destino era Tahanea, un atolón deshabitado.

Para entrar en él, igual que en cualquier atolón debíamos franquear su Passe y eso no es sencillo.

Según las mareas, el viento que ha soplado, la luna, y otros factores poco previsibles te encuentras en la passe con corrientes en contra que en algunos casos pueden llegar a 8 o 9 nudos lo que te imposibilita la entrada o salida en ellas. Además es bueno tener buena visibilidad porque algunas tienen lo que llamamos patatas de coral (como arbustos de coral que se quedan por debajo de la superficie pero no permiten navegar encima suyo) y uno se dedica a esquivar esas patatas para no acabar montado encima, lo cual es un riesgo verdadero visto la cantidad de pecios que hemos visto subidos en los Motus y entradas de los atolones.

 

Decidimos pues alargar la travesía y hacer una noche más de navegación para llegar a primera hora de la mañana delante de la passe de Tahanea y poder entrar con buena luz de día. A las 6 de la mañana nos adentramos por la passe con una corriente de 3 a 4 nudos en contra y ola rompiente por estribor . Ya estábamos adentro: nuestra primera passe había sido muy exitosa!!

 

Nos impactó esa agua cristalina, donde veíamos la fauna marina desde el barco sin necesidad de meterte en el agua. Un tiburón limón venía a “husmear” a la popa de Lumbaz, curioso. Su tamaño (más de 3 metros) nos intimidó a saltar al agua obligándonos a cambiar de fondeo.

Aquí iniciamos a la familia al snorkel en las passes con corrientes. En donde hay corriente los corales viven, los peces están activos aprovechando los nutrientes que la corriente desplaza para alimentarse y se despliega ante ti toda la cadena alimenticia de peces, del más grande al más pequeño. Saltamos del dinghy a la salida de la passe y nos dejábamos llevar corriente adentro observando toda la vida animal, tiburones recién nacidos de aleta negra, mantas, rayas leopardo, grandes napoleones, cirujanos, peces ballesta, atunes, carangues, peces sargento, barracudas, tiburones grises,…. Hay tanta vida donde se encuentran las corrientes que en las Tuamotus ha sido debajo del agua donde nos hemos pasado la mayoría del tiempo. Los libros de matemáticas y de idiomas se veían remplazados por las guías de fauna y flora marina. Comentábamos lo que habíamos observado buscando respuestas a nuestras preguntas. Como nacen los tiburones? Porque los peces ballesta son tan agresivos? Porque mueren los corales? Que comen las rayas?… Ainara ha decidido ser bióloga marina! El tiempo dirá!

 

En Tahanea, disfrutamos de un atolón inhabitado por los hombres pero habitado por los famosos Kaveu, “coconut crab”, que con sus pinzas te pueden arrancar un dedo pues se nutren de los cocos y son una auténtica delicatessen. Por las noches aprovechamos para buscarlos mientras hacíamos un fuego y tostábamos nuestro pan y barbacoa. Aprendimos a vivir con lo que hay y a comer de lo que hay, es decir pescado, alguna langosta, alguna concha, coco, leche de coco y lo que teníamos en el barco en stock, sobretodo arroz para nutrir a esta gran familia Gargantúa!! Se nos acabaron las frutas, las verduras y todo lo fresco rápidamente y en estos motus aparte de los cocoteros no crece nada.

 

 

Fakarava, fue nuestro segundo atolón. En la passe Sud, famosa por la calidad de sus fondos unos científicos a principios de mes contabilizaron a 650 tiburones grises residentes en la passe . El agua es tan cristalina que la visibilidad a 30 metros es perfecta pudiendo observar desde la superficie todo lo que pasa allí abajo. Aprovechamos de nuevo para bucear y hacer snorkel constantemente en esta passe maravillosa. Nunca habíamos visto tanto tiburón junto!

 

Tras una semana disfrutando de este edén subacuático navegamos hacia Fakarava norte donde recibimos a la familia. Las niñas llevaban varios días sin dormir por la excitación de volver a ver los primos. Los reencuentros con la familia son un momento muy especial y emocionante cuando te encuentras en las antípodas tras cruzar medio océano pacífico.

La familia nos ha acompañado durante un mes a bordo. Ha sido todo un reto estar en estas tierras tan remotas y desprovistos de mucho con 10 personas a bordo en un barco de 6 camas. Nos apretamos todos, el arroz fue nuestro alimento base siempre acompañado por algo y los pomelos que todavía nos quedaban de las Marquesas, cocos y pescado (que solo pescamos fuera de las lagunas por miedo a la ciguatera, toxina que acumulan algunos peces de arrecife que se nutren de algas de coral dañado y pueden provocar problemas en el sistema nervioso en los humanos) nos salvaron del escorbuto! La familia se acopló a nuestra vida minimalista, de viajero, a nuestras tareas a bordo, a las reglas del barco que no son pocas y conseguimos todos disfrutar de este gran lugar con alguna asignatura pendiente como hacerle perder a Marisha el miedo a los tiburones que tan solo son peces grandes que no se merecen la mala fama que tienen!

 

En Toau, nuestra tercera escala, amigamos con una familia que estaba trabajando el copra . Nos explicaron como vivían, trabajando en los cocoteros. La mamá recogía pequeñas conchas para hacer collares preciosos y venderlos y los jóvenes iban a pescar langostas y cazar Kaveus para vender posteriormente en Fakarava. El domingo hicieron pan de coco en un horno tahitiano. Excavan un hueco en la arena en el que hacen un fuego. Le meten piedras dentro y envuelven lo que quieran cocinar en hojas. En este caso metieron la cacerola entera y así pasó una noche durante la cual las piedras van calentando el horno que ha vuelto a ser tapado con arena.

Al día siguiente nos pusimos las botas con el pan y unas cuantas langostas y kaveu que nos habían regalado!

Otra vez nos fascinaba como vivían los Paumotus: los habitantes de las Tuamotus. Aquí apenas llueve, así que las familias recogen el agua de lluvia obligando a ser muy austero en su consumo. La economía predominante de las islas es el copra. Las familias recogen los cocos, los parten y hacen secar. Después esperan la llegada de goletas, pequeños barcos cargueros que se llevarán sus sacos de cocos secados a la fábrica de aceite en Tahití. Les pagan por saco normalmente al contado, permitiéndoles un ingreso en un entorno en el que hay poca economía, ya que básicamente la subsistencia se la genera cada familia por su cuenta.

Otra fuente de ingresos viene de la industria de perlas. Las granjas de perlas negras tuvieron su apogeo a finales de los años 90, pero debido a la sobreproducción y a una consiguiente bajada drástica del precio, han entrado un poco en decadencia estos últimos años, debiendo cerrar el 80% de las granjas. Visitamos una granja y las niñas recibieron su primera perla negra de Polinesia.

 

Disfrutamos del encuentro con los locales y de nuestros baños en Toau pero había que seguir rumbo hacia Tahití. Al encarar el Passe nos encontramos con un fuerte viento que soplaba en contra de la marea saliente, creando una empinada ola que puso los pelos de punta a más de uno a bordo.

Por suerte los motores de Lumbaz respondieron y salimos airosos de una situación difícil.

Tras Toau visitamos Apataki en donde disfrutamos de un fantástico fondeo amarrados a una palmera a tocar de un motu. Los niños pudieron andar a sus anchas, moviéndose libremente con los kayaks entre el barco y tierra.

Salimos de noche del passe norte de Apataki para navegar a Rangiroa, el segundo atolón más grande del mundo.

Al tener poco viento nos retrasamos en nuestra llegada en Rangiroa y su famoso Passe de Tiputa era impracticable (una fuerte corriente saliente genera allí unas olas que llegan a romper en medio del passe) así que decidimos hacer bordos durante cuatro horas antes de poder entrar. El momento fue mágico pues la corriente en contra obliga a mantener el barco a rumbo pero apenas se avanza. Tras unos tensos minutos Lumbaz alzó sus proas al viento, para intentar superar la ola más alta, la última ola. En ese momento saltaron de dentro de la ola 5 enormes delfines, Lumbaz bajó la proa y como si de una plancha se tratara surfeó la ola mientras los delfines saltaban a más de 2 metros de altura.

El Passe de Tiputa es famoso entre los buceadores del mundo por el espectáculo que ofrece bajo sus aguas. En la garganta del passe, donde las ricas aguas de la laguna literalmente caen al océano, pasando de una profundidad de 10 metros a 350 en pocos metros, se pueden observar a algunos de los grandes peces del mar en pleno festín. Allí se ven atunes cazando, grandes tiburones como el tigre, marlin nadando a grandes velocidades. Nosotros no vimos eso, pero tuvimos la suerte de poder bucear con los delfines que el día anterior nos habían acompañado en el passe.

Unos amigos llegaron a ver a 3 ballenas surfeando las olas del passe 2 semanas después de partir nosotros.

En Rangiroa, Ainara, Luna y Noa hicieron su bautizo buceando con botella en un lugar mágico, un auténtico acuario de peces en el medio del mar! Ahora nos piden a menudo cuando volverán a bajar con botellas!

 

Pero todo lo bueno tiene su fin y poco a poco teníamos que volver a emprender la ruta rumbo esta vez a Moorea, las islas de la Sociedad y otra vez nos tocó despedirnos de estos maravillosos momentos en las Tuamutus: Tahanea, Fakarava, Toau, Apataki y Rangiroa, atolones de ensueño donde una vez más aprendimos de los Paumotus, esa gente que vive en esa tierra tan escasa y con tanto mar y que sabe vivir con lo que le rodea.

Nos planteamos incluso si volver a pasar la época de ciclones entre las Tuamotus y las Marquesas pero finalmente hemos decidido atrevernos a dar el gran salto al Sur para Nueva Zelanda, que también será una bonita experiencia familiar.

 

Os mandamos un abrazo a todos, enviaremos pronto relato de Moorea a Maupiti y esperamos noticias vuestras pero por favor no nos reenviéis nuestro mensaje en respuesta, solo vuestras noticias.

 

 

Leyenda del árbol del coco

Había una vez una princesa llamada Hina, hija del dios de la luna y el sol. Fue prometida a una anguila gigante, sagrada que vivía en las profundidades del lago Vahiria. Cuando descubrió quien era su prometido la princesa huyó y se refugió con su hermano, el gran héroe Maui. Maui uso sus poderes sobrenaturales para capturar la anguila, matarla y decapitarla y entregó la cabeza a su hermana pidiéndole que sin posarla en el suelo la llevará directamente al Marae, lugar sagrado de los dioses. Así el pueblo tendría todo lo necesario para construir sus casas y comer. Como el viaje era largo Hina se acercó a beber al río y olvidándose lo que le había dicho su hermano se puso a nadar en él. Al llegar a la orilla se sorprendió de ver que estaba creciendo una planta. Crecía y crecía y se volvió un árbol que parecía a una anguila elevándose hacia el sol.. Éste fue el nacimiento del primer Tumu Ha’ari, cocotero. El tiempo pasaba y Hina entendió que tenía que quedarse aquí a vigilar este árbol maravilloso. Al cabo de un tiempo cayó de él a los pies de Hina una fruta redonda con tres agujeros en una extremidad que recordaban los ojos y la boca de la anguila. Hina posó su boca para beber el agua fresca del coco, dando el beso que había rechazado antaño a la sagrada anguila.

 

 

10 ft. lemon shark
10 ft. lemon shark was there before us, we moved anchorage….
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Girls got to make their first dive. There is no way back now!!
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Napoleon Wrasse
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Spotted Eagle Ray
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Noa checking it out with Romain.
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Ainara watched by a Mooray Eel.
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All OK, Luna ??
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Friendly faces ??
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Parrot Fish in Apatakis exterior wall.
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Go !!
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Leading the way.
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Dolphins like to play around passes.
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Diving with bottlenose dolphins.
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Checking the spot in the kayaks.
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Crossing Apatakis lagoon under spi.
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coral from above
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Tahanea was one of our favorites.
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We got blessed with beautiful sunsets.
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Be careful, I like fingers…..

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OLYMPUS DIGITAL CAMERA    Kaveu on board.

OLYMPUS DIGITAL CAMERA    Fakarava

Tahanea

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Successful coconut crab hunt!

OLYMPUS DIGITAL CAMERA  Cooking bread.

OLYMPUS DIGITAL CAMERA  Oau in Tahanea

OLYMPUS DIGITAL CAMERA  Noa got the biggest one.

OLYMPUS DIGITAL CAMERA  Clear water

OLYMPUS DIGITAL CAMERA   Visiting a pearl farm

Tuamotus 3113 Getting a view from aloft.

FakaravaS 16  Napoleon fish

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Exciting drift diving in the pass

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What you see most in the Tuamotus.

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We could not dream of more beautiful anchorages.

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Nils has become a Kayak Captain.

OLYMPUS DIGITAL CAMERA Motu at sunset.

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Lumbaz moored stern to Palm trees.

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OLYMPUS DIGITAL CAMERA Apataki

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FakaravaS 11We have done some great diving and snorkeling.

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3 thoughts on “Tuamotus, an ocean oasis

  1. Michael Robertson August 15, 2014 / 10:48 pm

    Beautiful, beautiful pics. I especially like the one titled apataki2 where the underwater scene melts into the reflection of the sky on the water. Good to see you are all well. Best wishes from the DV crew.

  2. Agnès Gautier August 26, 2014 / 2:17 pm

    Quelle belle expérience pour tous et que de “vécu” qui restera gravé pour chacun d’entre vous. Que cette aventure continue toujours aussi merveilleuse tant sur le plan découverte qu’humaine.
    Grosses bises
    Agnès

  3. svbrightwater September 5, 2014 / 3:57 am

    Wonderful, wonderful. Also beautiful and marvellous. Stunning. I look forward to having Nils take me for a ride in his kayak. All the best from Phil and Nancy.

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