A curious whale

We were sailing up the coast of Baja California with a light breeze, when we spotted a humpback whale following us.  She kept getting closer and even swimming under the boat so we decided to jump in the water to have a closer look at this curious whale.

We eventually spend 2 hours swimming with her.

She was as long as Lumbaz (13 mts/43 ft) and wasn’t shy of any contact.

It would be hard to describe what one feels when  swimming with such a big animal. She would make sounds that we could not understand but that really felt like she was talking to us.

It has been 3 years since this happened, but we still get a shiver up our spine when we remember it.

For sure, long lasting memories for each of us!

 

Sea of Cortez, the world’s aquarium

 

 

Dos meses  y medio llevamos ya en México deleitándonos de la fauna marina y de los paisajes excepcionales de Baja California, de sus gentes y de la cultura e historia mexicana.

Acabamos de pasar 10 días en D.F. descubriendo en familia la historia de este gran país, desde las pirámides aztecas de Teotihuacan, hasta la conquista de Hernán Cortés, la revolución mexicana y los grandes artistas ilustradores de la lucha social en México como fue Diego Rivera . Las niñas saborearon el museo de Frida Kahlo en Coyoacán, sus cuadros coloridos, sus vestidos autóctonos, su sufrimiento y su vida de artista junto a Diego. Gozamos de la visita de esta gran ciudad de más de 25 millones de habitantes, donde existen todos los opuestos, la riqueza conviviendo con la pobreza, la gran ciudad con su polución junto a sus parques extraordinarios, el stress de la ciudad junto a la calma de los lugares sagrados. Pudimos visitar el Museo de Antropología joya de museos aprendiendo como se pobló el continente americano y las culturas mesoamericanas,  los murales del Palacio Nacional y de la SEP.

 

Pudimos estar con la familia mexicana, los primos y con nuestros grandes amigos en Tepoztlán, ese lugar lleno de magia, lugar sagrado, mercado de lo más colorido y de buena energía. Y además saboreamos los deliciosos tacos al pastor, la carne arrachera, los mercados con sus comidas corridas y sus jugos de papaya, mango, aguas de limón, de guayaba, de jamaica y de tamarindo, los huevos rancheros y el sabor  picante de toda la comida y como no del tequila y del mezcal.

Baja California se formó hace millones de años a causa de la falla de San Andrés, que transcurre bajo el Mar de Cortés, separando de cuajo este trozo de tierra a lo largo de 1.500 kilómetros del continente mexicano y generando una península única en la tierra.

El Mar de Cortés es un refugio de vida, un lugar único con más de 500 especies de animales. No en vano, Jacques Cousteau llamó esta agua el acuario del mundo.

Se trata de un Golfo muy profundo que a causa de los constantes vientos del Norte que desplazan el agua en superficie a mar abierto, se ve enfriado por el agua que proviene de las profundidades.

Esta combinación de frío y la fuerza de la tierra y del mar dan lugar a una abundancia de plankton y vida marina que hacen estas aguas tan fecundas. El plankton es el sostén de la vida, el alimento de diminutos crustáceos de agua fría, el krill y también de los mamíferos más grandes del mundo como son las ballenas.  Así se origina una cadena alimenticia que genera una abundancia poco común en la que todo animal es devorado por otro pero todos tienen suficiente para reproducirse en grandes cantidades.

Cada año las ballenas grises y jibartas o jorobadas realizan una de las migraciones más largas de todos los mamíferos, recorriendo unos 8000 km entre las áreas donde se alimentan en verano de Alaska y Canadá y las áreas más cálidas donde crían en invierno, en Baja California, entre Diciembre y Marzo.

En estas aguas más calientes las hembras dan a luz a un solo ballenato tras unos doce meses de embarazo. Eligen las lagunas de poca profundidad para elevar a la superficie las crías al nacer y que puedan coger su primer soplo de aire.

Hemos tenido la suerte de observarlas, de verlas saltando con sus bebes,  viendo como enseñaban a sus pequeños a saltar.

Incluso tuvimos la ocasión de bañarnos con una ballena yubarta que empezó a seguirnos en el barco.

Curiosa nos observaba, así que nos echamos al agua y nadamos con ella durante más de dos horas. Ella nadaba tranquila y curiosa, mostrándonos su cuerpo majestuoso y enorme . Parecía buscar contacto con nosotros y no perdimos esa oportunidad de responder a su curiosidad y a la nuestra. Sus movimientos de cola son todo un lenguaje que aun nos queda por descifrar.

“A life experience for all of us”.

Bajando la costa del Pacífico, nos detuvimos en lugares muy remotos, en pequeñas islas, como las de San Benito, donde había una cooperativa de pescadores que pescaban langostas y abulones. La pesca está muy regulada y los pescadores conscientes de que el futuro de su pesca y de la alimentación de sus hijos pasa por la sostenibilidad y cuidado de la pesca, miden con conciencia y precisión cada langosta. Estudian con ayuda de biólogos la repoblación y los tamaños de los abulones para saber si pueden seguir recogiéndolos y asegurar la población para la temporada siguiente.

Las islas de San Benito fueron un verdadero “highlight” de nuestra singladura hacia el Sur .

Aquí cada año recalan comunidades de elefantes marinos que se reproducen y crían. Los machos adultos establecen jerarquías de dominancia alrededor de los grupos de hembras y defienden el acceso sexual y el apareamiento. Los machos son unas bestias de más de tonelada y media, muy territoriales, cuya misión es dejar las hembras embarazadas y no dejar que se les acerque ningún otro macho.

Hay rivalidades y peleas constantes entre los enormes machos que son muy agresivos y peligrosos.

Mientras, las hembras dan a luz y amamantan a sus pequeños.

Las hembras transforman su densa grasa en leche y las crías aumentan de unos 4 kilos diarios. Son puras bolitas de grasa. Cuando no crían ni mudan, de 8 a 10 meses, recorren largas distancias, hasta 9000 km en busca de alimento lejos de la costa, y pasan el 90% del tiempo sumergidos, generalmente a gran profundidad.

Nos instalamos varios días a una distancia prudente y nos pasamos largas horas observando este espectáculo y la vida de los elefantes marinos.

El mar de Cortés es un oasis para la fauna marina. La abundancia de especies y comida para todos hace que te encuentres con numerosas tortugas desovando en las playas, rayas saltando alrededor del barco, mantas rayas en todo su esplendor, focas juguetonas que te tiran de las aletas y también se reproducen en sus islitas rocosas. La diversidad de peces es enorme y se encuentran también tiburones grises, martillos y azules. Los tiburones son como unos lobos  en el mar que hacen una selección del entorno, devorando a los más débiles y dejando a los más fuertes.

Paradójicamente, es esta agua fría y rica la que provoca la aridez de la tierra, transformada ésta en un desierto dura en el que solamente sobreviven especies altamente especializadas. Las aguas frías se evaporan menos que las cálidas. Esa evaporación  no es suficiente para que llueva y priva a la tierra de humedad.

En esta tierra árida tan solo sobreviven en abundancia los cactus que están más de 9 meses sin ver lluvia.

Los cactus viven lentamente. Los hay aquí que florecen una vez cada 300 años. Existen muchos tipos de pájaros, desde los grandes buitres, llamados aquí gallinas hasta los chiquitos colibríes que ayudan a la polinización rastreando la humedad profunda de las plantas.

En nuestras caminatas observamos los diferentes pájaros, desde los colibris con su rápido movimiento de alas hasta las águilas pescadoras que  se nutren de pescado y anidan en esta costa. Las gaviotas, pelícanos y pájaros bobos pescan en abundancia y las fragatas, las reinas del vuelo intentan robar el pescado a la otras aves ya que no pueden mojar su plumaje. En las islas también crían y se reproducen todas las aves dando un espectáculo de movimiento y un gran concierto musical.

Tras estos meses ya somos una familia marina.

Nos hemos habituado a nuestra vida de nómada, al barco, a tener poco agua dulce, a vivir al ritmo del sol, a comida más sencilla y a vivir en un espacio reducido pero con un horizonte inmenso.

Las niñas, a diario hacen sus deberes para avanzar con la escuela, cada una a su ritmo y no siempre con muchas ganas.

De hecho, sinceramente es algo que todavía tenemos que mejorar para la harmonía de la tripulación: asignatura pendiente.

Los roles de mamá /profesora y alumno/hijo no son sencillos de compaginar, aunque a veces alternamos y las niñas se hacen de profesoras entre ellas para hacer “Kopfrechnen” o dictados.

Dani mientras tanto se dedica al mimo de Lumbaz, chequeos diarios y mantenimiento y reparaciones o mejoras necesarias . Lumbaz es nuestro gran compañero.

Estamos ahora unos días en La Paz con preparativos antes de la gran partida.

Dentro de un par de semanas zarpamos para nuestra mayor singladura rumbo a las Marquesas en Polinesia francesa, 3.000 millas, unos 24 días en alta mar: una nueva experiencia para todos nosotros!

P4040102

P4080094

P3240154

 

P2160107
Fisherman in San Benito Island catch Abalone and lobsters.

P1170105

 

P1170163

P1170210

 

P1170347

P1160836ç

P1160833

P1150028

image_2

image_3

image-1

 

P1140975

DSCN9149

 

 

DSCN9106

DSCN9085

stonefish

turtle fish

P4200161

P4180023

P4050053

P4050070

P4080081

P4090017

P4050035

P4020059

P4020056

P3260270

P3220015

P3230093

P3240183

P3250226

P3040002

P2270144

P2250050

P2250037

P1170367

P1170387

P2220087

P2230013

P1170361

P1170354

P1170334

P1170267

P1170031

P1170191

P1170225

P1170261

P1170026

P1160973

P1160972

P1160971

P1160006

P1160019

P1160795

P1160859

image

GOPR0607

GOPR0389

DSCN9073